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domingo, 13 de diciembre de 2009

¿Cómo celebran los Tokyotas la Navidad?

Mire por dónde se mire, en cualquier parte del planeta estas fechas significan gastos extra, reuniones familiares, comidas copiosas y alumbrado por todas partes.
Aquí no es diferente, pero sí en el modo en el que se mezclan las tradiciones japonesas con las festividades importadas de occidente. Quizá algunos pensáis que Tokyo es la ciudad perfecta para unas navidades al estilo NY, comparación que he tenido ocasión de escuchar en muchas ocasiones, así que vamos a desvelar qué es lo que se hace por estos mundos de kleenex gratuitos para que no haya conceptos erróneos.

Me queda una semana de clase, y los profesores están aún más interesados en empezar lo que es el mes más ajetreado del año que nosotros, los demoníacos alumnos. ¿Cómo terminarán ellos el año? Es algo que no tengo ni idea. Pero los japoneses tienen un concepto bastante espiritual relacionado con sus religiones, con la "limpieza y renovación" que de alguna forma hacen interesantes algunas celebraciones por lo peculiar de las mismas.
Durante todo el mes de Diciembre se pueden ver, aún más frecuentemente que de costumbre, toda clase de borrachos celebrando su particular "bounenkai" o "fiesta para olvidar el año" (algo que cuesta bien poco, sobretodo mientras estás abrazado a una botella de alcohol), ya sea entre compañeros de trabajo o amigos.
Otro ejemplo de "limpieza espiritual", presente en la mayoría de templos dónde cómo os he dicho alguna vez la gente da una duchita de incienso, consiste en la famosa limpieza general de la casa cuyo objetivo es más o menos similar a la que hacen en Marzo. Esto depende de cada uno, pero tarde o temprano después colocan decoraciones dentro y fuera de la casa, cómo hacemos nosotros con el muérdago o las bolitas desgastadas de cada año. Estos objetos están hechos de bambú y madera (porque simbolizan longevidad y buena suerte) generalmente, y se llaman "Kadomatsu". Aunque también hay otras hechas de papel
Se pueden encontrar en las maravillosas tiendas de 100 yenes por ese mismo precio, yo he comprado un par de ellos, y la verdad es que no tienen nada que envidiar a las que se venden normalmente en templos o en tiendas de regalos.

Con respecto a los días clave, el 25 y el 31, no os penséis que es igual que en España. El día de Nochebuena es totalmente artificial igual que el nuestro, pero no celebran nada en concreto. Lo mismo ocurre la víspera de fin de año, dónde las fiestas son más bien invisibles exceptuando los lugares habituales cómo Shibuya o Roppongi, pero lo que se suele hacer es visitar templos durante la madrugada del 1 de Enero después de la cuenta atrás, a rezar por el siguiente año y quizá con un poco de suerte se emborrachen para empezarlo con salud o sino simplemente en casa con la familia.
Cómo curiosidad, antes de medianoche, según la tradición budista, se tocan las campanas 108 veces. Cada una de estas campanadas elimina supuestamente uno por uno los 108 pecados que son necesarios evitar para alcanzar el nirvana espiritual. A esto se le llama "Jouka no kane".
Y sí, os suena por la famosa "cuenta atrás" en la serie "Lost".
Sacad vuestras conclusiones para la última temporada,xD.

Durante fin de año es habitual comer "mochi", unos pastelitos de pasta de arroz de infinitos rellenos. En muchas casas se prepara del modo tradicional, pero he visto últimamente máquinas autómaticas que preparan mochi (del recién hecho, pringoso y con el que fácilmente puedes morir atragantado,xD) en un periquete.
También se suele comer "soba" (fideos), un poco más largos de lo normal (creo que se llaman toshikoushi o algo así) cómo símbolo de longevidad.

Con todo esto, no se si me habré dejado algo, deciros entonces que las luces es algo puramente comercial cómo en todas partes, que el concepto de fiestas legendarias en Tokyo son más probables en cualquier otra fecha del año que en estas y que no voy a pasarme un fin de año en esta gran ciudad visitando templos, por supuesto. Al menos es lo bueno que tiene que estén tan occidentalizados, que siempre hay alternativas para descarriados pecadores cómo nosotros.

Talue
Raúl

domingo, 22 de noviembre de 2009

Momiji en la morada de los Tengu

El viernes fuimos casi todo el instituto a ver el Momiji en el Monte Takao (Takao-san para los colegas), guardado por los dioses menores Tengu. Hacía bastante frío, pero yo ya conociendo lo que pasa por infravalorarlo en general, fui cómo si fuera pleno invierno y menos mal que lo hice porque, a pesar de que tampoco era Rusia, sin mi chaqueta ni mis guantes habría tenido sorpresa en forma de mucosidad y estornudos al día siguiente.

Hasta que nos fuimos hizo un día estupéndamente soleado, e incluso Takigawa-san me insistía en que preparara la cámara porque seguramente podríamos ver el Fuji (ja,xD) ya que estaba despejado.
El Takao tiene unas ocho o nueve rutas por dónde se puede hacer senderismo a juzgar por los mapas que encontré por la zona antes de subir al funicular, que fue la opción rápida que tomamos todos (básicamente porque ya estaba pagado,xD). Los colores del funicular junto con las hojas de arce dibujadas en la chapa, más bien daban a entender que te iban a elevar a otro tipo de montañas (esas que aparecen cuando fumas la marihuana que parecía que te regalaban al entrar).
En la cima de tan sólo 600 metros, después de subir unas cuantas series de escalones que daban a un templo budista (bastante parecido al Toushougu en Nikko, por cierto, pero sin monos tallados en madera), paramos una hora y media para comer algo, y luego bajamos por un telesilla hasta la estación de metro.

Mi impresión sobre el Momiji en el primer contacto con esta estación que desconocía, ha sido positiva. Ha sido revitalizante ver algo distinto en la ciudad, otros colores y además rodeado de bosques. Algunos árboles tenían todavía sus hojas verdes, pero otros en cambio ya habían extinguido todo su follaje, aunque los que lo conservaban aún su belleza cítrica se mostraban imponentes y dueños del paisaje.


Tuve poco tiempo para descansar, porque el sábado había quedado con Sashin para ver su nuevo piso compartido con otros compañeros de instituto. Me pillaba cerca porque estaba a seis paradas de la estación de Iriya, y es increíble cómo cambia el aspecto de la ciudad en tan poco recorrido. Era más Japón, y menos una mezcla de luces y templos caótica cómo es Asakusa, además su piso era cómo los que se ven en los dorama, con esas puertas azules en terrazas pequeñas donde esperas tener una vecina que se llame Suzuka y sea amiga de la infancia,xD.

Los chinos cada vez me sorprenden más.
Lo poco que tienen lo comparten sin miramientos contigo, su sinceridad a pesar de todo lo que pueda conllevar el estar gobernados por un régimen comunista es abrumadora, y desde luego la amistad que te ofrecen desde un principio es sin tapujos para toda la vida.
He quedado muchísimas veces con este grupo de compañeros de instituto, y han compartido cosas conmigo que me han dejado con la boca abierta.
Me dejaron incluso quedarme a dormir en su casa para que pudiéramos seguir jugando al Mahjong y otros juegos.
No sabría cómo explicarlo, pero desde luego desde que estoy en Japón, he podido comprobar poco a poco la diferencia humana que existe entre japoneses y el resto de asiáticos que he conocido, y ahora mismo los japoneses están a la cola en mi lista de sociedades orientales.
Estaba claro desde un principio, y a pesar de que a veces mataría a alguien para que dejara de hablar en clase, que a quién escuche meterse con los chinos se estará metiendo también conmigo.
La mayoría son personas increíbles.

Por cierto, se quedaron sorprendidos cuando gané las dos primeras rondas al Mahjong (al de verdad, no el de ir eliminando fichas de las máquinas recreativas) la suerte del principiante supongo,xD. También he aportado algo enseñándoles a pillar un pedo con "Yo nunca, nunca...", y porque no tenía una baraja de naipes a mano, que sino...xD.
Tengo que pedirles las fotos porque al final se me olvidó la batería en el apartamento.

En fin, día 22 de Noviembre.
Habrá que hacer un pensamiento para moverse y empezar a comprar regalos de Navidad antes de que pase cómo siempre, corriendo a última hora. Además, tengo ganas de ver cómo han decorado otros distritos y barrios, porque Senzoku siempre está lleno de neones pero por los hoteles y los prostíbulos, así que tampoco tiene demasiada gracia,xD.

¡Un abrazo!
Raúl

jueves, 19 de noviembre de 2009

Crónicas escolares (6)

Me parto con el katakana, en serio.
Aunque no entiendo muy bien por qué un japonés que ha estado viviendo en NYC durante casi un año no puede pronunciar correctamente inglés.
Ayer hablábamos sobre leyendas, de hecho leímos uno del que no tenía conocimiento y me ha gustado bastante: Urashima Tarou.
Cómo siempre nos preguntan a mis compañeros chinos y a mi sobre nuestra cultura, pero en este caso no estaba atendiendo demasiado, con lo cual mi respuesta se demoró un poco y Cartman-sensei añadió por mí: "Kinasa". ¿Kinasa?, dije poniendo cara de póker. Ya que no entendía lo que quería decir, y temía quedar en evidencia por no conocer mi propia cultura popular, le pregunté que qué era...
Mirad...cuando hizo el gesto de levantar una espada cómo si la separara de una roca, me entró tal risa que no pude parar. ¿Sabéis esa risa estúpida que en algún momento del año aparece y se queda hasta que le da la gana? Pues esa misma..."Kinasa" sería una pronunciación forzada de "King Arthur" en inglés,xDDDDD. Fue casi tan bueno cómo el "Putón" (En clase de inglés, el phrasal verb "put on" habrá conllevado muchas más experiencias cómo la mía) que pronunció Marta en el Forat del Vent, que me puse morado y casi tuve que salir de clase.
Los fumadores lo comentábamos luego en el descanso, e incluso ahí algo de esa imparable carcajada me hacía recordar la escena de nuevo.

Luego vino otra de mis locuras, os cuento.
Resulta que entre los colegas chinos de la otra clase y yo teníamos la coña de cantar una de las canciones de la banda sonora de, posiblemente, la mejor serie china de su historia que data de los 80: Shanghai Bund (dónde sale un jovencísimo Chow Yun-Fat). Así que el reto, viendo que la gente no se animaba a hacer nada para la fiesta de Navidad, es cantar (con alguien, está claro,xD) "Shanghai tan" superando aún más si cabe el ridículo que hice bailando danzas tradicionales griegas en el barco dirección a Hydra.
Ya les propuse hacer alguna obra de teatro decente, pero para esta gente teatro es representar leyendas cómo Momotaro o la que os he dicho, así que prefiero convertirme en ojiisan, y la verdad, prefiero dejar impregnado mi paso por esta escuela cantando una canción en chino que en japonés, porque a estas alturas, considero a mis colegas chinos mucho más nobles, amigables y sinceros que mis anteriormente adorados japoneses.
Otra opción puede ser, si Manu se anima, a cantar "Blurry Eyes" cómo en los viejos tiempos, ¿qué me dices? Lo puedo proponer, no va en coña,xD. Además, tengo medio convencidos a Beni y Fabri.
It's gonna be legen...wait for it...wait a little more in zen style...dary! xDD

Mañana excursión al Monte Takao a las afueras de Tokyo para ver el Momiji, que está ahora en todo su esplendor. No creo que nos lleve mucho tiempo, pero iré blindado contra los 7º que últimamente azotan la ciudad, más teniendo en cuenta que estaremos en una montaña. Se disfruta mucho más de las fotos si no hay escarcha en tus dedos.

¡Talue!
Raúl

martes, 3 de noviembre de 2009

Bunka no Hi

¿Sabéis que estamos a 7 grados? Y esta mañana igual.
De momento es el día más frío que he pasado por aquí, coincidiendo con una de esas fiestas nacionales que, a falta de tener autóctonas con cierto sentido, son inventadas para que de vez en cuando haya algún día de descanso. Aunque el nombre, Bunka no Hi o El día de la Cultura, sugiere que el que pensó el nombre terminó bien pronto, posiblemente para irse a jugar a Pachinko.
Bueno, el 3 de Noviembre era el cumpleaños oficial del Emperador Meiji, e históricamente, basándose en otros sistemas educativos internacionales tras la Restauración los introdujo en las escuelas y universidades. En cierta manera fue un gran avance para conseguir gente culta adaptada a la época a la que acababan de llegar, así que si mi opinión es que es por esa razón.

Igualmente, he cogido al pie de la letra la festividad y he visitado los dos lugares más "culturales" de Tokyo: el parque Ueno y Akihabara. Ueno porque te enseña cómo dar un buen paseo entre templos o museos, y mientras la gente se divierte los sin techo, casi más que visitantes, miran. Eso es cultura.
La decisión por Akihabara, ha sido por varios motivos, dicho sea de paso. Uno por un encargo; el otro porque si tuviera que apostar mi cabeza por lo que un niño pudiera llevar en su mochila, diría sin parpadear que es una DS. Porque cuando veo a una chica llevar su bolso en el pliegue del brazo en forma de V, sé que no lleva libros, sino un móvil con cientos de colgantes. Eso es cultura.
Por cierto, hace un mes o así que no voy a Akiba y han abierto dos tiendas nuevas y renovado otra. Es lo peligroso de los comercios pequeños en Japón, si pierdes un ticket de compra, más te vale que sea pronto para poder hacer una copia porque puede que al día siguiente la modernísima tienda de electrónica se haya convertido en una tienda que venden sólo camisas y corbatas (basado en hechos reales,xD).

También me encanta ver las banderas japonesas ondeando en las casas, en los autobuses, en las koban (garitas policiales)...Me pregunto si Japón tuviera un Día de la Salchicha, habría gente en furgonetas negras con el símbolo imperial cantando: "¡Japón, Japón! Fuera extranjeros, somos unos salchicheros!" ¡Lo tengo, lo tengo!: "El día del Tiro con Arco".
Ya que las dianas están puestas...

Vale, ya paro. Simplemente he salido a dar una vuelta de las mías porque ha hecho un día estupendo, soleado y sin nubes, a pesar del viento helado durante toda la jornada. Cuando realmente llegue al esplendor del momiji entonces saldré a la caza de nuevas imágenes, aunque con la tontería he sacado unas cuantas hoy (las colgaré si mi cuenta de Facebook no me da por lo rojo de la bandera japonesa y me deja entrar, claro)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Hibakusha

Antes de nada...¡en la banda sonora de FIFA 2010 se encuentra Fabri Fibra! No sé, puede parecer una estupidez, pero me he quedado de piedra mientras me movía por los menús y escucho "Donna famosa" de su último disco. ¿Significa eso que ha roto por fin las fronteras italianas y se dirige al panorama internacional? A ver si es verdad. Sei grande Fibra! (a quien le interese, claro,xD)

Pero quería hablaros de otra cosa. Lo bueno de hablar con japoneses de tanto en tanto (y de entenderlos mínimamente) es que uno aprende en pocas sesiones lo que tardaría en descubrir en años, siempre y cuando dichas personas no utilicen el estilo "Cómo hablar japonés fluidamente sin decir una palabra" (consultar posts anteriores para más reseñas,xD). Ayer compartiendo unas cervezas me contaron algo curiosísimo que se me quedará grabado siempre.

8:15 de la mañana del 6 de Agosto de 1945. Hiroshima es arrasada por completo. Es increíble que a pesar de que la guerra es por definición absurda y devastadora, no puede evitar tener cientos o miles de historias que dejan sólo una idea de lo que pudo haber sido el conjunto de esta. Una de ellas es la de Tsutomu Yamaguchi, un ingeniero que se dirigía a Hiroshima por negocios el mismo día 6 cuando cayó la bomba y fue herido a pesar de que se encontraba a kilómetros del punto cero del impacto. Aunque esto no es una novedad, pues muchas personas pasaron por lo mismo, si que tuvo algo de especial su siguiente paso: tres días más tarde regresaba a su ciudad...Nagasaki.

Cuando me lo contaron no pude evitar reírme un poco, porque tenéis que reconocer que la situación es para entrar en el terreno del cinismo puro y duro. Ser oficialmente reconocido por sobrevivir a dos bombas atómicas, además de que posiblemente sólo el presenciara las dos, es algo alucinante, pero el que aún esté vivo para contarlo es más increíble aún. Desde luego es algo por lo que pegarse un par de brindis a su salud, a pesar de lo "cenizo" de la situación, en varios sentidos.

A estos supervivientes, incluyendo al señor Yamaguchi, se les conoce como Hibakusha. ¿Cuántas personas más podrían contar historias más sorprendentes que esta a su anciana edad y cuántas actualmente desconoceremos? ¿Conocéis alguna en particular?

¡Talue!
Raúl

domingo, 27 de septiembre de 2009

Shinde kudasai...

Seguramente algunos os preguntaréis: ¿Qué haces que no estás en el Tokyo Game Show? Tengo varias razones de peso para no ir. Hace dos días estuve de karaoke y cubrí mi gasto de fiesta semanal (sip, a mi no me financian como a los PPros, soy como vosotros), también me he vuelto de alguna manera anti-aglomeraciones innecesarias de larga espera (las colas, vamos,xD) y también todas las webs o revistas están destripando todos las novedades que se presentan en el evento, con lo cual no tiene sentido que vaya. Para vivir la experiencia estaría bien, pero a parte de los 1200 yenes de la entrada, tengo otros 1600 entre trayecto de ida y vuelta a Chiba. Es "Tokyo" Game Show por los pelos, porque casi se sale de los límites de las propias afueras.

Quería hablaros hoy de otro de esas chocantes reflexiones que uno cavila sólo caminando por la calle. Mi distrito, como ya os he contado, sobretodo mi barrio, está repleto de casas y templos antiguos, edificios que se conservan desde la "Edad de Amaterasu", contrastado con alguna calle donde se pueden ver nuevas edificaciones, hoteles y demás. Cerca de mi apartamento hay un edificio de cuerpo de bomberos, siendo muy común despertarse por el ruido de las sirenas a altas horas de la noche. A unos diez minutos a pie es posible acceder a uno de los muchos hospitales de esta parte de Tokyo, con lo cual es frecuente ver pasar a cualquier hora del día ambulancias de un lado para otro.

Hasta aquí todo correcto. Lo que realmente pugna por sobresalir en mi análisis sobre las diferencias culturales, es la manera en que estos cuerpos de sanidad y seguridad se desplazan en sus supuestas urgencias con el fin de llegar al lugar de la acción. Para que os hagáis una idea, vamos a ponernos un poco en modo Tarantino. Imagináos que os apuñalan en medio de la calle (por supuesto, imagináos que no estáis en Japón, esas cosas "no suceden") e inmediatamente llamáis al 119, el número correspondiente a Urgencias e incendios. Después de que una voz muy amable os pregunte donde os estáis desangrando vivos, contáis el tiempo. Os han clavado un cuchillo pequeño, así que no creéis poder estar pendientes de un hilo. Llegarán..rapid...lleg...Lo siguiente que hacéis es remataros contra el poste de una farola para perecer dignamente.

Por si mi ejemplo no ha quedado claro, lo que quiero decir es que es preferible terminar de acabar la faena que el destino ha decidido para tí antes que esperar a que una ambulancia japonesa llegue a tiempo para salvarte de cualquier emergencia. El modus operandi es saltarse los semáforos, pero con calma, mucha calma; es girar por las calles deteniéndose en los stops;es atravesar los cruces a 10 km/h. Todo ello acompañado de las típicas sirenas, de luces parpadeantes y de megáfonos donde el copiloto advierte a los transeuntes y a los conductores del peligro que suponen en ese momento, disculpándose al estilo japonés. Desde luego si son peligrosos, sí.

He visto bicicletas con más celeridad que una ambulancia (a cucarachas más rápidas, ya puestos). De hecho, las bicicletas son mucho más peligrosas, sobretodo en las esquinas cuando vas con tu mp3 tan tranquilo y unos segundos antes de cruzarla aparece a toda leche un vehículo de dos ruedas como si hubiera raíles en el asfalto o señales que dieran prioridad para el exceso de velocidad. ¿Es por eso que las ambulancias van tan lentas, incluso en las rectas cuya visibilidad es más que aceptable?

Lo que nos lleva a ver el otro lado del asunto, el del viandante. Los japoneses en su mundo onírico confían en que todos los conductores van a detenerse metros atrás antes de iniciar su marcha lenta hasta llegar al stop, cruzan las calles con sus bicicletas de forma temeraria (a pesar de que no hacen lo mismo caminando) y mantienen a raya en resumen a los vehículos que circulan debidamente por sus carriles donde se supone que los humanos sólo tienen cabida dentro de ellos. He visto incluso a un taxi, que sin pitar ni dar luces, esperaba con tremenda paciencia a que un par de bicicletas dejaran el espacio que necesitaba para pasar.

Lo mismo ocurre con las bicis. Los timbres no sirven para nada. Pruebas italo-españolas realizadas en las calles Tokyotas demuestran que si vas por delante de un japonés con bicicleta y este no puede pasar, se esperará lo que haga falta antes que tocar el timbre. El mismo comportamiento con respecto a las colas, las aglomeraciones o las entradas/salidas a las bocas de metro, donde el grifo del orden inicia su corriente de masa de personas, separándolas imaginariamente por dos flechas de "flujo" que se respetan hasta el punto de que aunque no haya gente dirigiéndose en la dirección contraria, no se sobrepasa.

El orden perfecto no existe, precisamente porque siempre habrá un extranjero como yo que ponga a prueba si es real el poder que ejerce un simple símbolo para manejar a las masas, como una flecha pintada en el suelo, que unida al respeto y disciplina de la sociedad japonesa se convierte en una de esas materias de análisis para el buen observador (empezando por los que usan sus ojos de vez en cuando, pese que a lo mejor no sea experto en la disciplina). Pero este es ya otro tema al que me estoy desviando, y aún quedan muchos días para poder seguir contándoos cosas antes de regresar al mundo salvaje occidental.

Por eso, como todo buen gaijin con cierto respeto a su vida (y que sabe cuando servir una taza de té caliente a la muerte cuando es conveniente), desde el primer momento en que observé esta pasividad (preventiva o no, no hay excusa cuando la existencia de una persona está en juego) me aprendí bien donde está mi hospital más cercano. Al menos si mi seguro no cubre los gastos del supuesto accidente, siempre es mejor estirar la pata con calefacción y viendo a japonesitas en "cosplay" de enfermera que esperar a que una ambulancia te asista con premura.


¡Hasta pronto!
Raúl

viernes, 25 de septiembre de 2009

Chikan densha

Es bien sabido por muchos lo exasperante de coger un tren en hora punta en Tokyo. Aunque si tengo que inclinarme por la versión japonesa o la española, creo que elegiría la primera. Jamás olvidaré aquel día que regresaba de clases de japonés en la EOI, en verano, a las 6 de la tarde, con todos aquellos alerones cantando por bulerías (ayudados por la nefasta ventilación de Renfe). De las pocas veces que he podido sentir como mi alma se salía del cuerpo en respuesta a la defensa contra la falta de civismo (o de gel de baño) de muchos, que se delataban a sí mismos porque no tenían la cara blanca como un cirio.

¿Hablaba de las horas punta, cierto? Un tren para un japonés (y para muchos seguidores de juegos hentai) significa, entre otras cosas, acoso sexual. No estamos hablando de esos abueletes que fueron grabados por "Callejeros" sobándose en los vagones a ciertas horas con jovenes en las líneas ferroviarias madrileñas. Llegó a ser un foco consentido de salidos, pederastas y otras mentes desviadas para llevar a cabo sus perversiones sexuales hasta que pusieron vagones exclusivos para mujeres (generalmente del 1-3) para las horas punta en todas las líneas de metro y JR.

Pues resulta que ni siquiera eso frena a nuestros empalmados amigos, y ante la permanente amenaza se ha decidido crear un grupo especial para controlar a estos "Chikan". No sé si se extenderá a otras regiones, pero de momento se ha empezado en Saitama (si, donde vive Shin-chan,xD) con una unidad llamada: "Patrulla de eliminación de acoso". Supongo que el lumbreras que pensó el nombre del grupo no es que estuviera para escribir un best-seller, pero a parte de eso veo que ya es hora de hacer algo al respecto.

Aunque la solución pueda estar en algo tan simple como auyentar a los malechores, vuelvo a meterme en la piel de un japonés y pienso en la raíz del problema. ¿Qué es lo que ocurre cuando una chica/mujer es "atacada"? Nada. Por los casos que he podido leer o escuchar, la gran mayoría se limita a asustarse, a mirar de un lado a otro por si alguien pudiera hacer un escáner a sus caras, conformándose con esperar a que acabe rápido lo que tenga que hacer. Es triste pero cierto. Si un bicho raro con traje (o sin él) se acercara a cualquier mujer e hiciera lo mismo en Barcelona...bueno...creo que por lo que estáis pensando ahora no he escuchado ningún caso semejante en nuestro país.

¿Pueden los japoneses abusar, aunque sólo sea tocándolas, de mujeres o niñas que no se atrevan a decir nada? ¿Necesitáis más ejemplos sobre la sociedad en la que estoy actualmente viviendo? Cuando dicen que Japón es un país que vive entre la modernidad y el pasado, no puedo sino pensar casi la mayoría de veces cuan equivocados estamos con dicha descripción: Japón es esa dimensión extraviada entre lo que quiere ser en un futuro y lo que su razonamiento flemático no le deja avanzar por el pasado. Es imposible que puedas llegar de una pieza a tu destino su no sabes lo inapropiado que puede llegar a ser un Lamborghini en un camino de montaña.

Por eso creo que la solución no es crear estúpidos puestos de trabajo, sino que la gente tome conciencia de que tiene personalidad y que una buena patada en los huevos soluciona cualquier conflicto.

¡Un abrazo y buen finde!
Raúl

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Lío de faldas"

Muchas veces hay fines de semana que, cuando elevo mi mirada a la altura donde puedo ser correspondido con otra, me evado a mi mundo onírico y me pregunto cosas. Por ejemplo, una de ellas es: "¿Eso era un cinturón?" Porque lo que está clarísimo es que es un trozo de tela, pero encontrar una diferencia razonable que me haga pensar en una inicial para coger el diccionario con criterio ya no lo es tanto. Sobretodo pasear por Shibuya, sea a la hora que sea, día festivo o lectivo, significa estar bien atento a todos los sentidos, porque sin ninguna duda te fallarán (mayormente los que tienen que ver evitar perder tu cabeza estampada contra una farola por no utilizar el de la vista, al menos en la dirección donde apuntan tus pies).

No obstante, no creo que sea problema de feromonas descontroladas. Es que para deleite de cualquiera, aquí se suelen llevar las faldas, y muchas veces bien cortitas. Algunas veces combinadas con algún pantalón ceñido u otras extrañas variaciones, pero en sí, faldas por todas partes. Cierto es también que muchas pierden todo su sex-appeal cuando empiezan a caminar, pues parece que ambas piernas tengan un patrón que nunca se repite a la hora de moverlas, generando aleatoriamente movimientos hacia todas partes. Las más conocidas son las que yo llamo "Hachi-kas" (mujeres que caminan con las piernas en forma de ocho) o las "Pisa-girls", esta con doble sentido: no se sabe cuando van a caerse ya que es complicado revelar una teoría exacta de la verticalidad en ellas y porque uno de sus pies puede acabar encima de los tuyos cuando puede que resulte imposible físicamente hacerlo.

Pero la moda aquí, dejando a un lado los defectos, ha sido desde hace mucho tiempo disfrazarse de colegiala. Puedes ver que efectivamente hay una gran obsesión con esta moda que viene pegando fuerte desde los '70. Al principio se llevaba con calcetines largos, falda corta por encima de las rodillas, al estilo Twiggy (que debe su nombre a la esquelita primer modelo de la historia) y con el pelo a lo niña de "The Ring". En los '80 se cambió la estética a "sukeban", un estilo más oscuro y que hoy en día se puede ver reflejado en muchos manganime por su estética ("Blood" o incluso en "Shin-chan"). La apariencia agresiva iba combinada con muchos accesorios como cadenas, anillos,...

Estilo "Sukeban"

Desde los 90 hasta ahora os podéis imaginar el progreso. Las faldas cada vez más cortas, los calcetines más largos y con más colores (¿nadie recuerda la época "Morning Musume"?), más accesorios y complementos con un estilo mucho más "callejero" y por lo tanto propone todo tipo de alternativas visuales.

Encuentas dicen que esta tendencia al fetichismo de uniformes escolares desaparecerá cuando estas jovenes -otras no tanto- decidan crear una nueva moda basándose en los nuevos tiempos (¿barbies prostitutas?). Pero me río de las encuestas de mercado, donde diez personas representan al 100% de la población de la cual hacen el estudio. La evolución de los uniformes escolares, ¿hará cambiar también el estilo de los que son utilizados para alzar banderas de todo tipo de países mientras sus portadoras caminan por la calle?

¿Cómo véis este asunto? ¿Creéis que está más exagerado que en el resto del mundo o es otra de esas tendencias que se dan por normales en Japón? ¿Deberíamos dar la doble nacionalidad a estas chicas? Ya sabes, por esa frase de Ali-G: "Así matamos dos pájaros de un tiro; ellas entran más y nosotros más salidos",xDDD.


¡Un saludo!
Raúl

P.D: Casi se me olvidaba, un par de fotos de nuestro corresponsal blaugrana con su ayudante de cámara durante el partido de la Super Copa de Europa en Mónaco, donde el campo de fútbol me parece una basura bajo mi punto de vista comparado con el glamour del resto del principado.















(A la izquierda: mis tíos en el Casino MonteCarlo; a la derecha Estadio Louis II)

jueves, 3 de septiembre de 2009

¡Cásate conmigo, número 189!

Todos sabemos por puro corrillo popular que los japoneses no se ven de otra forma desde el extranjero que como máquinas de trabajar incesantes, rodeados de luces de neón, comiendo sushi todo el día y participando en programas donde se denigran unos a otros. Bueno, excepto que el sushi es demasiado caro como para consumirlo diariamente y que en los programas no se desprestigian, sino que participan sin pudor ni tabúes de forma común para la diversión general (un brazo dislocado o un par de costillas rotas sería por tanto un orgullo para los que observan tranquilos desde sus asientos), el resto es cierto.

Sobretodo en lo que concierne al trabajo, son envidiables. Son capaces de tirar sus vidas por la borda preocupándose sólo del trabajo de forma envidiable. Son propensos a no protestar de forma envidiable. Y son para ello bien educados en los malabarismos de la vida desde pequeños, donde la cuerda floja no pende entre montañas, sino bien cerca de los andenes de los metros para que no puedan dudar mucho si tirarse a las vías o no, en el caso de que su camino no siga la misma línea que los demás. En parte es lo que ocurre en gran parte del mundo, al menos del que he podido ver con mis ojos.

Aprecio a los japoneses por el ímpetu en todos sus objetivos, pero creo que se les escapa la importancia fundamental de conocer que el trabajo no lo es todo y ante todo están sus vidas. Desde pequeños son adiestrados en una educación cívica de proporciones titánicas, con una gran cantidad de reglas, códigos y comportamientos adecuados para cada caso. Crecen apreciando la importancia de ser mejores, de acrecentar ese espíritu increíble de superación y riesgo que siempre he valorado, pero a niveles extremos, decadentes e incluso enfermizos.

Mi amigo Yuji, que actualmente está trabajando en el Ayuntamiento de Shizuoka, me dijo literalmente que "los japoneses son idiotas; el único periodo en el que muchos pueden encontrar pareja, es en la Universidad". Es básicamente un "momento kit-kat", sin contar por supuesto que hay gente que también sabe separar conceptos, el método para poder tener una mínima oportunidad de encontrar a la mujer de tus hijos. ¿Por qué? Desde que nacen hasta los 17 años: guardería, colegio, actividades extraescolares, clases de repaso; a partir de los 17: examen de ingreso para Universidades (modo japonés ON: quiero entrar a la mejor, ¡voy a esforzarme!). Si después de esto queda alguno que no se haya colgado de un árbol o tirado a las vías porque no pueden soportar la presión, entra en la Universidad que quiere. Pero claro, las Universidades en Japón son la mayoría privadas, con lo cual si quieres estudiar tienes que trabajar. El tiempo que tienes desde que acabas de preparar hamburguesas en el McDonald's hasta que te pones de nuevo a estudiar, es el único que tienes para hacer vida social.

Toda la mecánica sigue un mismo patrón: menos tiempo para vivir. Esto hace que barbaridades como esta surjan y tengan un éxito atroz, y estoy hablando de lo que se conoce como "Omiai". Antíguamente se trataban de ceremonias donde una intermediaria mediaba en la unión de dos personas totalmente desconocidas, ya fuera por compromiso, por obligación o por honor. Seguro que lo habréis visto en muchos dorama ("Omiai Kekkon") o series de animación.
En los días que corren se ha extendido, como no, en el entorno de la red de redes, y existen sitios web donde puedes encontrar a tu media naranja. Tampoco es una novedad, ¿verdad? Cuantas páginas habrá de este típico de temática a la que incluso gente occidental recurre con frecuencia. Pero la finalidad de estas páginas japonesas, no es encontrar a un candidato a rollete de verano o amigo con posibilidades de roce a negociar, sino un marido u esposa.

Me ha causado una impresión tal el hecho de que nos pusieran un vídeo de repaso de vocabulario con esa temática, y se hablara tan tranquilamente del asunto. Una mujer le enseñaba a su compañero de trabajo una ficha bajada de internet con el perfil de su candidato, y le pregunta a su compañero que qué le parece, mostrándole la foto del sujeto número 189. Este responde: "Vaya, pues parece muy correcto, una buena persona y muy educado". ¿Viendo una foto puedes sacar semejantes conclusiones?
La respuesta la deduje del conocimiento de esas simples conversaciones que todos los japoneses usan para salir del paso y decir lo que todos quieren oír, pero no. Fue algo peor. La mujer dice de nuevo: "¿Y sabes qué?". "No", responde su compañero. "Resulta que es programador, y mira lo que gana al mes". ¡Acabáramos! Ahí está. Casi eludiendo por completo lo curioso de incluír tu sueldo mensual en una ficha por internet para que víboras como esa saquen provecho, pensé en algo más simple y de igual efectividad reflexiva: patetismo.

Claro que los tiempos están cambiando, mucha gente joven sabe como diferenciar entre trabajo y vida personal. El perfil de personajes que utilizan este tipo de medidas (deberíamos decir "como último recurso", ¿pero de qué?) es el de aquellos que han reaccionado demasiado tarde y, por supuesto, carecen de personalidad. Una de mis profesoras lo dejó claro con lo de: "¿Es útil, verdad? Muchos de mis amigos lo utilizan".

Omiai, encuentros con desconocidos con vista a futuro matrimonio. Recordadlo. Pero sólo si habéis perdido la poca dignidad que os pueda quedar o si contáis con un salario como para que vuestras pretendientas sepan que no eres un asesino en serie sólo con ver la foto de tu perfil.

Esto va también en parte para esas pobres almas en desgracia de Meetic y sucedaneos. Hay tiempo y voluntad para todo; no existe excusa alguna para la comodidad excepto la deshonra o la muerte.


¡Un abrazo!
Raúl

martes, 7 de julio de 2009

_-_-_uNa ViSitA vIbRanTe _-_-_

Se acercan las vacaciones de verano y se nota. Los profesores se toman con más calma las clases, y además nos dejan hacer origami. Ayer, concretamente, que fue cuando nos informaron sobre la festividad de Tanabata, celebrada aquí en Kanto el 7 de Julio. La festividad es para celebrar el encuentro de las estrellas Vega y Altaír (aquí Orihime y Hikoboshi), que están separadas durante el resto del año por la vía láctea, que es representado en la historia como un gran río de estrellas (por supuesto, tradición adaptada de la fiesta original china Qi Xi.
Primero nos hicieron escribir en un par de telas de forma rectangular los deseos que queríamos pedir para luego colgarlas en una especie de rama donde "florecen las habilidades" (lo de la tela tiene también una simbología sintoísta. Antíguamente se ofrecía un trozo de tela a los dioses pidiendo protección para las cosechas, entre otras.

Luego ya vino el momento origami, donde teníamos que hacer unos nada fáciles Orihime y Hikoboshi. Para resumíroslo, mi Orihime se parecía a un Pikachu mutilado, y mi Hikoboshi era como cualquiera de las extremidades protésicas del "Palacio de la Prótesis" que Guybrush consigue en "Isla Lucro", en "La Fuga de Monkey Island". Algo que se supone que es un brazo, pero que tampoco se sabe con certeza.

Pero hoy ha sido distinto puesto que nos han sacado a pasear,xD. Concretamente al Honjo Bosaikan o "Centro de aprendizaje para la seguridad de Honjo". Seguridad ante accidentes, como reaccionar ante un fuego, reanimación cardiopulmonar, ...Pero sobretodo haciendo hincapié en como actuar correctamente ante terremotos de gran magnitud, todo de una forma bastante visual e intuitiva. Y sobretodo, más amena de lo que esperaba.

Me he reído sobretodo cuando nos metieron en una sala de simulacro de terremotos. Nos colocaban en una habitación que representaba una cocina, y la guía activaba la simulación con un botoncito tras colocar la magnitud del temblor. Ha sido realmente divertido. Aquí podéis ver algunas de las fotos que he sacado y que teóricamente no dejaban hacer (ya sabéis, no se puede contener a un español cuando le dicen "no toques eso" o "no hagas eso", porque automáticamente lo hará o morirá en el intento,xD).


















¡En fin, un saludo a t2!
Raúl

sábado, 4 de julio de 2009

¡"Ia Orana" Gauguin!

Por fin llegó el gran día. Después de pasar por Nagoya, parte de la obra de Paul Gauguin se expone, si no me equivoco, por primera vez en toda la historia, en el Museo de Arte Moderno (MOMAT) de Tokyo. Así que aproveché para levantarme temprano (traducción: no más tarde de las 11 pero no antes de las 9,xDDD)y me fui a dar un paseo por los alrededores del Palacio Imperial.

Ya se va notando el calor más de lo normal. A pesar de que este año por lo que parece la temporada de lluvias es más bien un intermitente goteo de fina lluvia acompañada de fuerte viento (con lo cual el paraguas no sirve de nada, y cuando llegas a casa parece que te hayan estado tirando escupitajos por todo el cuerpo sin darte cuenta), la humedad de casi un 92% cada día hace que la temperatura real parezca mayor (porque 22 grados tampoco es tanto, para ser Julio).

Tras desayunar y con dificultades (consejo que siempre doy: no fiaros de las escalas de los mapas,xDD) para encontrar el edificio, al final llegué a la entrada. El susto que me pegué cuando vi en la lista de tarifas, que la exposición de Gauguin costaba 1500 yenazos, mientras que la permanente valía 600 yenes. Por suerte con la entrada de 1500 yenes entraba también el acceso a la otra, así que respiré con tranquilidad, y mi bolsillo también.
En total, conté unos 50 cuadros de este impresionante artista apto para neófitos y expertos por igual. Me quedé sorprendido sobretodo con el famoso cuadro "¿De dónde venimos? ¿De dónde somos? ¿A dónde vamos?" que sólo había estudiado en fotos, y me encuentro con un pedazo de pintura de 139cmX374cm. Toda la simbología del cuadro sumado al contexto de trágicas y duras situaciones que en ese momento acontecían al autor y, en cierto modo, presagiarían aún más pesares, Gauguin hacen de esta visita única e indescriptible. Algo para contemplar durante horas.


El resto del museo por eso, deja bastante que desear. En total cuatro pisos de escasas exposiciones, que van desde el Periodo Meiji y Showa, el arte japonés durante la guerra, luego pinturas y esculturas de los años 50 y 60 y por último una rancia colección de cuadros con dos pinceladas o tres piedras en el suelo y una cabeza colgando de un hilo (lo siento, pero yo el arte moderno no logro entenderlo, es algo que me supera. Si vieran mi habitación con todas las cosas que hay esparcidas en ella...eso si es arte, llegar al lavabo sin pisar nada. Está todo en "armonía",xDDD).

Por otra parte en los pisos más interesantes he podido apuntarme algunos autores japoneses que desconocía y que tienen muy buen hacer en sus obras, como Eisaku Wada y su "Mujer mayor" o Naojiro Harada con un espectacular representación de Kannon Bodhisattva y el dragón.


Por la tarde ya os podéis imaginar. Llevo dos días haciendo casi el recorrido de la Yamanote para dar un paseo y de paso buscar un par de encargos para unos amigos. En total casi unos 40 kilómetros en dos días. Mis piernas ahora mismo podrían servir de pilares para una construcción,xDD.

En fin, tengo más notícias interesantes guardadas por aquí, sólo que esta semana he estado un pelín liado con los examenes (otra vez, si,xD) y otros quehaceres. Lo último que me apetecía era escribir más de lo que lo estaba haciendo cada día :P.

¡Un saludo!
Raúl

jueves, 23 de abril de 2009

La conquista sobre un tablero

Mi rutina a la hora de ir a hacer la colada va tomando forma. Tengo que ir a una de esas lavanderías que funcionan con monedas o "Coin Laundry" (コインランドリー), un espacio donde por suerte puedo estar solo o prácticamente solo para ocupar a mis anchas la mesa de madera que hay para los que tenemos que esperar a que se lave y seque la ropa. En ellas coloco el detergente líquido, la cesta donde llevo la ropa, algo para comer que suele ser "onigiri" o "yakisoba" de hacer en tres minutos, y mi Nintendo DS, que la tengo medio abandonada desde que entré al instituto.

El primer día que estuve en la lavandería también me la llevé, y estuve tanteando varios juegos. Pero la segunda vez, se me olvidó el cartucho de la DS en el apartamento, y por no subir, cargué la partida que tenía en el juego que siempre tengo cargado como "cartucho gameboy" en la DS: "Hikaru no Go". Se trata de la segunda parte de un conocido manganime aquí en Japón, cuya autora es Yumi Hotta. La guionista, me refiero, el dibujante es Takeshi Obata, que es un mangaka que tengo en cuenta desde siempre porque fue el mentor de Nobuhiro Watsuki, autor de una de mis series favoritas: "Rurouni Kenshin". Aunque se rumorea que Takeshi Obata utiliza uno de esos alias de los que hablábamos ayer para referirse a Yumi Hotta como otra persona. Es muy común que un mangaka o escritor se cambie el nombre por algún otro del genero contrario o por tener algún significado especial. Bueno, eso no es nada nuevo, es un pseudónimo de los de toda la vida.

Os decía que "Hikaru no Go", trata sobre un estudiante normal de primaria (generalmente al principio todos parecen normales pero ya se sabe como va a acabar,xDD) que encuentra un tablero de "Go" en el desván de la casa de su abuelo. Seguidamente se le aparece el fantasma de un legendario jugador de "Go" de la "era Heian" que le acompañará desde ese momento, y a raíz de este empieza a aprender a jugar a este juego.

El "Go" es un juego muy popular en este lado del mundo, y cada vez más en occidente. Consiste en un tablero de 19 líneas verticales y 19 horizontales (los oficiales; para enseñar se utilizan más pequeños). Sobre las intersecciones de estas líneas se van colocando uno a uno fichas de distinto color, blancas y negras, y el objetivo es conseguir rodear el mayor número de territorios posibles a base de arrinconar las fichas del enemigo en el tablero o eliminando dichas fichas para tal fin.

El contenido táctico y militar que se observa en el sistema de juego procede desde hace unos 2300 años, situando su origen en China, donde según la leyenda, un emperador mandó construir un goban (tablero de Go) para educar a su hijo en el gobierno del país (la otra versión es porque el niño era un poco subnormalito y quería que espabilara,xD). El "Go" se convirtió en algo imprescindible para aprender el arte de la guerra; para entrenarse mentalmente, puesto que las opciones tácticas son prácticamente ilimitadas.

Volver a retomar este juego, aunque sólo sea por placer de momento en mis "horarios de colada", me hace acordarme de dos cosas: una, la partida pendiente que tengo con Alberto y que olvidé por completo con el rollo de preparar todo para estar hoy aquí; dos, lo divertido que es jugar al "Go" en cualquier momento. Te mantiene la mente despierta, te hace ver tus errores (la mayoría de veces relacionadas con tu personalidad) y sobretodo, y lo más importante en este caso, hace que el tiempo vuele. Eso es algo casi vital en la espera en la "Coin Laundry".

Si queréis probar algo totalmente nuevo que no sea el ajedrez, os recomiendo que le dediquéis un tiempo a aprender los movimientos básicos en este juego, no os arrepentiréis. Para los que no queráis comprar el tablero, la mejor forma de aprender es jugando de forma online con gente de todo el mundo por internet. La webs más conocida es: www.gokgs.com. Aunque últimamente muchos buscadores y páginas de juegos java empiezan a incorporar un sistema de juego online más profesional, con opciones se subir de nivel según las victorias.

Ahora sólo tengo que encontrar un hueco para planchar, que más bien creo que será el domingo,xD. Por cierto, felicidades a todos los Jordi, ¡que no se me ha olvidado! :P

¡Salu2!
Raúl

domingo, 19 de abril de 2009

Joder, ¡quiero un puto calendario! ><

No me creo que en una ciudad donde puedes encontrar lo mejor en tecnología (disponible para su venta...) del mundo no puedas encontrar un maldito calendario con 12 hojas en las cuales haya unos numeritos que son tan simples como llamarlos días. Pensaba que me estaba limitando siempre a las mismas zonas y por eso no obtenía resultados, pero es que esta mañana he mirado el correo y resulta que en Barcelona ya se venden calendarios de 2010, pero no de 2009. Claro que no estamos hablando de esos tipo "cartera" ni de los que regalan en algunos comercios o en el dentista no. Me refiero a esos de los que se pueden colgar en la pared, y que tienen imágenes de tus personajes favoritos, de películas, videojuegos, de animales, de tías en bolas...yo que sé, de ese estilo.

Eso me ha hecho pensar en que aquí no hace mucho que se usa el sistema de conteo anual como los occidentales. Desde que Japón adoptó en la "era Meiji" el calendario Gregoriano que utilizamos actualmente han sido usados tres tipos diferentes de conteo, los cuales son:

1- Calendario imperial o Kouki (皇紀): ha sido el menos usado y de hecho ya no se utiliza. Sirvió para marcar los años desde 1873 (pocos años después de la restauración Meiji) hasta 1945, cuando Japón estaba sumida en plena apertura a Occidente. Es un calendario total y únicamente patriótico, basado en el "nacimiento" de Japón con el alabado emperador Jimmu, que correspondría a nuestro calendario el 660 a.C. De esta manera se glorifica de algún modo a la família imperial y al propio país con un número más avanzado que el nuestro. La conversión del actual 2009 a calendario imperial sería (si he calculado bien)= Kouki 2669.

2- Calendario por eras o Nengou (年号): Este sistema sí que se sigue utilizando, sobretodo para clasificar datos gubernamentales relevantes. Consiste en la clasificación de los años por periodos en los que un emperador ascendía en Japón, más un número, que era el que correspondía a los años lunares de su presencia. Independientemente de los periodos (Nara, Heian, Kamakura) que sirve para clasificarlos históricamente, el calendario por eras, por ejemplo, de la entrada del nuevo gobierno en 1868, sería Meiji, por el emperador que ascendió en aquel momento. Siguiendo el caso del actual 2009, estaríamos en Heisei 21, que se inició con la ascensión del príncipe Akihito en 1989. En este caso no se ha utilizado el nombre del emperador, sino una palabra con el significado de "paz" explícito.

3- Calendario Anno Domini o Seireki (西暦): Es nuestro sistema actual que se decidió usar en Japón para internacionalizar las relaciones con occidente (a.C y d.C).

Aunque antes de 1873, había un conteo mucho más "natural" de los años, basados en el calendario lunar chino (que no llegó hasta Japón hasta el periodo Nara, sobre el 710 a.C) , en la rotación de la luna. Han quedado algunas cosillas de esta tradición que se sigue usando, como los años asociados a los animales, el Setsubun 節分 (ritual que se celebra cada año durante el comienzo de cada estación) y otros asuntos más supersticiosos como el Rokuyou 六曜, que era la clasificación de la semana en seis días, cada uno de ellos con connotaciones varias asociados con la buena y la mala fortuna. Pero esto ya intentaré explicarlo otro día si me acuerdo, que son temas muy extensos y tampoco quiero dejaros a medias tintas (así como espero no haberme equivocado en algún dato).

¿Todo esto a qué venía? Ah, si...¡quiero un calendario! >< ¡Un abrazo!
Raúl

sábado, 11 de abril de 2009

Asakusa y alrededores...TODOS los alredores

Casi apago el despertador al tiempo que sonaba. Estaba agotadísimo, porque entre lo que he caminado estos días, el instituto y el partido del Barça, he acumulado más cansacio del que ya tenía (y más que voy a acumular, porque hoy juega también a la misma hora ><).
Pero es que hoy era sábado, estoy en Tokyo, hace un día estupendo, y eso hay que aprovecharlo. Sobretodo si tienes intención de ir a un "supuesto" festival en Asakusa del que no sabía nada, ni tampoco los propios japoneses. Yo vi un cartel del que pude sacar en claro con mi nivel de kanji: "Matsuri"(festival) y el día 11 del 4, que es hoy. Y dije, pues no me lo pierdo, sea lo que sea.

No hace falta que diga que no se vió nada, ¿verdad? xD. Llegué deprisa y corriendo a la puerta "Kaminarimon" porque había apurado mucho tiempo de sueño en el apartamento, pero ni rastro de nada (además cuando la gente va tranquila por la calle deduces que algo se te escapa). Kaminarimon significa literalmente "la puerta del trueno". La entrada está custodiada por los dioses sintoístas del trueno, Raijin, y del viento, Fujin (de izquierda a derecha respectivamente). Es el acceso al templo Sensou (Sensouji).



Pero antes de llegar al mencionado templo, nos encontramos con una extensa calle llena de tiendas de comida (¿qué raro, no?) y souvenirs variados, llamada Nakamise-dori. Sin duda el mejor gasto que uno puede hacer aquí, además de comprar algún que otro recuerdo como una "Chouchin" (lámpara de papel) que emula a la de la Kaminarimon, es sin duda uno de los pastelitos que hacen al momento en algunos puestos. Mis preferidos son los "Agemanjuu", que son pastelitos "mochi" fritos rellenos de judía roja. Además son baratos, cuestan 100 yenes la unidad y están deliciosos. Ya que no había rastro del famoso festival, me acerqué a recordar viejos momentos también por los alrededores del Sensoji, que por cierto, estaba cubierto por un andamio, así que os tendré que enseñar una foto de mi anterior visita hace dos años. Pude hacer fotos por los jardines, a la pagoda de cinco pisos, al Asakusa-jinja...

Jardines del complejo templístico de Asakusa

Hablando de alrededores, volví a cometer el error de fiarme del río Sumida y las escalas de los mapas en Japón y me tiré andando casi dos horas pensando que iba en buen camino hacia Ginza. Pude descubir de paso, a costa de mis pies, donde estaba el Museo Edo, el parque a los afectados por el gran terremoto de Kanto de 1923 (bueno, uno de ellos, el de Kuramaebashi, que se llama Yokoamicho si mal no recuerdo...) y el Kuramae Kokugikan, donde gordos en calzoncillos se gritan en la cara y se intentan tirar al suelo. Se le suele llamar Sumo, para hacerlo menos imaginativo,xD.

Conseguí llegar a la estación de Akihabara para comer algo, y poco después decidí que era un buen momento para coger el tren. Mi próximo destino era Shibuya, zona conocida por el famoso edificio 109 (Tokyuu) y la estatua, del tan querido por los japoneses y por muchos amantes de la cultura nipona en todo el mundo, del perro Hachiko. Si no sabéis la historia, haciendo click aquí tenéis el enlace directo a la Wikipedia. Pero para resumir, es la estatua en conmemoración a un perro fiel que siguió esperando a su amo a la salida de la estación de Shibuya incluso cuando este murió.

El edificio 109 (Tokyuu) es un centro de comercial donde podemos encontrar ocho pisos dedicados a la venta de ropa de última moda para mujeres. También está la versión para hombres cerca de la estación, pero deja bastante que desear (y los pintas que están atendiendo parecen sacados de un manga mal dibujado,xD). Paseé por los alrededores buscando una tienda de manga llamada Mandarake para ver si encontraba algún poster en condiciones (¡¡y un calendario!!, y la verdad es que me costó encontrarlo entre tanta tienda de ropa, de comida, e incluso discotecas y hoteles, porque Shibuya es un distrito básicamente dedicado para los jovenes. La finalidad es siempre la misma, consumir, pero es una de las zonas donde se puede salir a tomar algo o escuchar música con un ambiente decente.

Para terminar os puedo contar que no encontré ningún poster, ni ningún calendario ni nada. Al menos la visita ha servido para dar un agradable paseo por Shibuya. Además hice un par de descubrimientos interesantes, como la curradísima "Disney Store" o un par de restaurantes españoles (solo por lo curioso del hallazgo, porque lo que son los precios de los platos...) Lo que si que ya no iba a hacer era patear más, y tras llegar a la estación de Akihabara, compré DVD's para vaciar espacio del disco duro (que lo llené al máximo de material de todo tipo por si aquí no tenía internet) y regresé rápidamente al apartamento. Como sabía que no iba a volver a salir de este, compré un poco de sushi, ramen, la botella de "Qoo" de los findes y alguna que otra tontería para engañar al estómago en momentos de rebelión estomacal. Hoy tocaba cenar en la habitación, mis pies ya no podían más.

Intentaré más tarde empezar el "speech" que tengo que entregar el lunes, pero lo más seguro es que termine de comer, me instale algún jueguecillo ahora que tendré espacio y después de despejarme un poco caeré redondo. A ver si puedo acabarlo rápido, porque entre los deberes que me han mandado, estudiar kanji y el "speech", me veo saliendo del apartamento solo para comer y cenar.

Mochi "Agemanju" (Pa' que veáis que aspecto tiene)

¡Hasta pronto!
Raúl

jueves, 2 de abril de 2009

Todos los caminos llevan a Senzoku, y como jugar a los bolos con japoneses

Hoy ha amanecido en muchos aspectos. Me he levantado temprano, con ese reloj interno que me avisa de que estoy durmiendo varias horas más de lo normal. También hacía un sol de justicia, con el cielo despejado, algo que realmente se agradece porque aquí no es que siempre haga ese tiempo (basándome claro, en la experiencia pasada). Pero lo mejor es que hoy estoy bien, un poco cansado porque todavía el cuerpo no se ha hecho del todo al horario, pero francamente cambiado en cuanto al estado emocional. Lo curioso es que ya tuve la experiencia de la primera vez, y me pasó exactamente lo mismo. Hay gente que tiene cagaleras durante una semana, y a mi me toca ponerme de mala ostia con todo lo que me rodea.

En lo que respecta al día, lo he aprovechado mucho, pero a la vez nada. Al final me ha tirado más la vena del frikismo que la propia responsabilidad. Pero empecemos desde el principio.
Ya esta mañana, levantándome con mi reloj interno a las 9:30 de la mañana, salgo disparado a Ginza para encontrar la sucursal de mi banco más cercana. Había quedado con el casero que haríamos hoy los papeles del registro, así que tampoco me podía entretener mucho. Aun así, intenté de nuevo buscar una ruta alternativa a mi caminata hacia Ueno. ¿Y qué hice? Caminé hasta que cometí el error de preguntar a los inútiles policías japoneses, que me indican un trayecto en el que acabé dando un rodeo de 45 minutos para llegar al mismo sitio. Además estaba medio deshidratado e increiblemente cansado, tanto que a veces me costaba caminar. Llegué por fin a la estación de Ueno, y por nada del mundo se me ocurrió seguir andando hasta Ginza. Cogí el primer metro que pasaba y acabé llegando, con el consiguiente retraso.

Ginza es el barrio más conocido de la ciudad por abarcar calles y calles llenas de restaurantes, boutiques de prestigio, grandes almacenes...Es un honor estar en Ginza si se tiene el dinero suficiente y las ganas de gastarlo porque sí. Yo me dediqué a buscar el logo de mi banco. Cuando lo encontré respiré tranquilo, tanto por saber donde estaba como por comprobar que la tarjeta funcionaba perfectamente. A continuación una foto de introducción de Ginza:

Ahora tocaba regresar al hotel. No más preguntas a trabajadores gubernamentales. Regresé a Ueno en tren, y ya como me había pasado con creces de la hora de quedada con mi casero, caminé y di con la ruta perfecta, o al menos por ahora. Estoy convencido de que saliendo de las arterias principales puedo tener más posibilidades para acortar, pero quizá más adelante me plantee otra odisea por esas callejuelas que parecen todas iguales.

Después del registro subí a la habitación, cogí un par de cosas, y rehice el itinerario a la inversa. Me salió estupendamente, pues a los 20 minutos estaba en Ueno sin complicaciones. Me tomé la libertad de aprovechar el día que hacía para hacer más "fotos introducción", esta vez desde la parte más visible de la estación de Ueno, una especie de puente sobre las vías bifurcado en varias direcciones.

Posteriormente tocaba comer, pues la noche anterior tenía tanto sueño que no había podido cenar nada, y se notaba en el ritmo siempre acelerado de mis pasos. Fui a una conocida cadena de restaurantes especialidados en curry, "Sukiya".


Prosiguiendo con la ruta establecida, caminé unos pasos más y llegué a Akiba (Akihabara), el barrio de la electrónica y freak en general por excelencia. Puedes encontrar todo tipo de merchandising de tus series favoritas o comprarte lo último en tecnología (e incluso para las mentes más perversas, las calles están plagadas de tiendas donde se exhibe todo tipo de material para adultos). La tentación se hizo irresistible por momentos, pero no llegué a consumar el acto consumista,xD. De momento había otras prioridades, y no es que consiguiera comprar todo lo que quise, pero al menos la webcam ya la tengo, ya quedan menos cosas (tranki, k acabo de llegar!). Aquí unas fotos de mi pequeño paseo introductorio por Akiba, pues os aseguro que habrán muchos, muchos más.


Lo mejor de todo ha sido llegar al apartamento después de haber comprado un bol de ramen instantaneo. He estado hablando por videoconferencia con los que estaban disponibles (les he podido enseñar la habitación con bastante facilidad, tampoco hay mucho que ver,xD) mientras me duchaba y cenaba tranquilamente.

Mañana los planes son comprar un par de utensilios que necesito ya, e ir a visitar al buen hombre que tramitó los papeles para que hoy pueda estar aquí. Tengo que ir al instituto porque me dijo que si pudiera me pasara que me explicaría un par de cosas. Supongo que será para hablar conmigo sobre mis intenciones, mi nivel, etc...Por lo demás, por la noche creo que toca escapada a Ueno de nuevo, porque he visto que está todo repleto de farolillos y hoy no me he podido parar más que hacer un par de fotos a la entrada del parque al lado de la estación, pero el tema pinta que puede ser una fuente de fotografías segura.

¿Lo mejor de mi día? Pues sin duda la forma tan fácil de hacer que atropellen a japoneses., en plan bolera No me malinterpretéis, no voy por la vida al estilo GTA, pero me hacía gracia como todo el mundo se fiaba de ti cuando ibas a cruzar la calle en rojo, vinieran o no coches,xDD. Todo el mundo se paraba obedientemente hasta que alguien daba el primer paso. Entonces todos en avalancha cruzaban casi sin mirar. Una de esas veces, estuvieron a punto de atropellar a un hombre de negocios que estaba muy concentrado con su "pinganillo bluetooth".

Ya os iré informando. Hasta mañana!
Raúl